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26 junio, 2026
La Guaira comienza a oler a muerte: cuerpos bajo los escombros agravan la tragedia mientras crecen las denuncias por la tardía respuesta oficial
El fuerte olor a putrefacción invade las zonas más devastadas por los terremotos que sacudieron Venezuela, donde cientos de personas continúan desaparecidas entre los escombros. La emergencia sanitaria se agrava mientras sobrevivientes denuncian la escasa presencia de ayuda estatal y el colapso del sistema hospitalario.
Venezuela
Viernes, 26 de junio de 2026
Dos días después de los devastadores terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron el centro-norte del país, la tragedia adquiere una nueva dimensión. En las calles de La Guaira, el estado más golpeado por la emergencia, el aire comienza a impregnarse del olor a putrefacción proveniente de los cuerpos que aún permanecen atrapados bajo toneladas de concreto.
La escena refleja la magnitud del desastre. Equipos de rescate trabajan entre edificios reducidos a escombros, mientras familiares continúan removiendo piedras con sus propias manos en un desesperado intento por encontrar con vida a sus seres queridos. Sin embargo, el paso de las horas reduce las esperanzas y aumenta el riesgo sanitario.
Según el balance oficial, la emergencia deja hasta ahora 920 personas fallecidas, 3.360 heridas, 172 desaparecidas o atrapadas bajo edificaciones colapsadas y más de 3.000 damnificados. Además, al menos 383 construcciones presentan daños severos o colapso total, principalmente en La Guaira, declarada por las autoridades como la zona cero de la catástrofe.
El deterioro de las condiciones en las áreas afectadas ha encendido las alertas de salud pública. Expertos advierten que los olores generados por la descomposición de cuerpos y el colapso de los sistemas de alcantarillado pueden incrementar el riesgo de enfermedades infecciosas si no se acelera la recuperación de víctimas y la atención sanitaria.
Mientras tanto, sobreviven los reclamos de los habitantes, quienes aseguran que la ayuda gubernamental ha llegado tarde o continúa siendo insuficiente.
Pedro Luis Pérez, uno de los sobrevivientes de Playa Grande, narró que logró rescatar con vida a su hermana, quien permanece en estado de coma en el Hospital Pérez Carreño. Sin embargo, denunció que incluso en medio de la tragedia ha debido conseguir dinero para adquirir medicamentos e insumos médicos debido a la escasez existente.
«Necesitamos tapabocas por los olores», afirmó mientras permanece frente al edificio donde tres integrantes de su familia continúan sepultados bajo los escombros.
En Playa Grande, una de las zonas más devastadas, vecinos aseguran que durante las primeras horas de este viernes prácticamente no existía presencia de organismos de socorro, por lo que los propios habitantes iniciaron las labores de búsqueda y recuperación de víctimas.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, recorrió algunas de las áreas afectadas durante la tarde del jueves, mientras comenzaron a arribar brigadas internacionales de rescate procedentes de República Dominicana, El Salvador, México y Estados Unidos para reforzar las operaciones de búsqueda.
No obstante, para miles de familias la ayuda sigue llegando demasiado lentamente frente a una tragedia que continúa cobrando vidas bajo los escombros.
Con edificios que amenazan con desplomarse, hospitales saturados y una población que enfrenta la angustia de convivir con los cadáveres aún sin recuperar, Venezuela afronta una de las peores emergencias naturales de su historia reciente, en medio de crecientes cuestionamientos sobre la capacidad de respuesta de las autoridades ante una catástrofe de esta magnitud.
Redacción Internacional