Día Nacional del Abogado: elección presidencial entre un profesional del Derecho y un filósofo antecede esta celebración en Colombia
Opinión
Sábado, 20 de junio de 2026

Por: Daniel Santos Carrillo,
Abogado Magíster en Derecho Penal y Administrativista, veterano de la Policía Nacional
Desde EL HOME NOTICIAS recibimos esta fecha con especial significado y extendemos un saludo a colegas abogados litigantes, jueces, defensores públicos, fiscales, asesores jurídicos, académicos y estudiantes de Derecho. Lo hemos dicho y lo reiteramos: la abogacía no es un simple oficio, sino una vocación que exige disciplina, ética, estudio permanente y amor por la verdad.
Este lunes 22 de junio se conmemora en Colombia el Día Nacional del Abogado, una celebración que llega inmediatamente después de una de las campañas presidenciales más particulares de los últimos años. La República se encuentra ante una elección que enfrenta dos perfiles profundamente distintos: de una parte, el empresario colombiano, estadounidense e italiano, y abogado, Abelardo Gabriel de la Espriella Otero, candidato de Defensores de la Patria bajo el eslogan “Firmes por la Patria”; y de otra, el senador y filósofo Iván Cepeda Castro, del Pacto Histórico, identificado con la consigna “Por la Vida”.
La coincidencia no deja de ser llamativa. Mientras el país se prepara para definir su futuro político, la justicia también ha ocupado un lugar protagónico en el debate nacional. Y es precisamente allí donde resulta pertinente reflexionar sobre el papel que han desempeñado algunos abogados investidos de autoridad judicial. Unos desde la excelencia, dignificando el ejercicio profesional y honrando la majestad de la justicia con brillantez y compromiso. Otros, lamentablemente, desde decisiones que reflejan posiciones personales, sesgadas y objeto de fuerte reproche, deshonrando el ejercicio jurídico mediante actuaciones que muchos consideran constitutivas de una auténtica mala praxis jurídica y que hoy se encuentran bajo investigación tanto en el plano judicial como disciplinario.
Uno de los episodios más representativos de esta discusión tiene que ver con la investigación abierta por la Comisión Nacional de Disciplina Judicial contra el magistrado Rafael Albeiro Chavarro, integrante del Tribunal Superior de Bogotá. La actuación disciplinaria se originó por la decisión que prohibía a la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella utilizar símbolos patrios, referencias militares y la expresión “Firmes por la Patria”, ordenando además el retiro de la publicidad electoral que contenía dichos elementos.
Será la Comisión Nacional de Disciplina Judicial la que tenga la última palabra sobre una eventual transgresión de la ley o una posible extralimitación de funciones. Sin embargo, el solo hecho de que la actuación haya dado lugar a una investigación disciplinaria evidencia la gravedad de los cuestionamientos formulados contra aquella decisión judicial.
No es el único caso que merece atención. También se encuentran los reproches formulados contra la abogada, congresista e integrante de la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes, Gloria Elena Arizabaleta Corral, quien fue suspendida por la Procuraduría General de la Nación y por la propia Cámara de Representantes, conforme a la resolución expedida por su presidente. La controversia surgió a raíz de decisiones mediante las cuales pretendió suspender al presidente Gustavo Petro Urrego por participación indebida en política.
Estos hechos ponen de manifiesto que los pesos y contrapesos institucionales funcionan. Cuando un juez, magistrado, congresista o funcionario público adopta decisiones cuestionables, existen órganos de control llamados a revisar su actuación. Ese es uno de los pilares fundamentales del Estado de Derecho.
En este panorama hay un triunfador plural: los colombianos. Pero también, desde la perspectiva de los acontecimientos recientes, emerge un victorioso singular: el abogado Abelardo de la Espriella. Las decisiones posteriores de la justicia terminaron amparando sus derechos políticos y los de su campaña, reafirmando principios fundamentales de participación democrática.
La justicia y la democracia resultan fortalecidas cuando los excesos son corregidos y cuando las decisiones alejadas de la Constitución y la ley encuentran los controles institucionales correspondientes. La sociedad espera de los administradores de justicia equilibrio, razonabilidad y estricto sometimiento a la Carta Magna, no interpretaciones ambiguas ni actuaciones que generen incertidumbre jurídica.
Diríamos, incluso, que se salvó el proceso electoral en un momento decisivo de la campaña presidencial. Durante el periodo previo a la segunda vuelta se produjo una decisión judicial sin precedentes, que ordenaba retirar elementos centrales de la identidad política de un candidato y de su movimiento. Aquella determinación, ampliamente discutida en el ámbito jurídico y político, fue considerada por numerosos sectores como una decisión cargada de ambigüedad, confusión y desaciertos técnicos, razón por la cual terminó siendo revocada.
A pocos días de celebrar el Día Nacional del Abogado, estas reflexiones cobran especial relevancia. El Derecho sigue siendo la herramienta fundamental para garantizar las libertades, proteger la democracia y preservar las instituciones. Por ello, la mejor manera de honrar esta profesión es ejercerla con independencia, rigor y compromiso con la verdad.
Llegamos así a esta celebración nacional en la antesala de ejercer uno de los derechos más importantes de la ciudadanía: el voto. Que este Día Nacional del Abogado nos recuerde la enorme responsabilidad que tienen quienes interpretan y aplican la ley, y que inspire a todos los colombianos a participar con firmeza en los destinos de nuestra patria: la República de Colombia.
Columnista invitado por el HOME NOTICIAS
Daniel Santos Carrillo
Abogado penalista, constitucionalista y administrativista
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