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17 abril, 2026

El testigo doble: Testimonio de una oficial asegura que el llamado ‘agente encubierto estrella’ habría vuelto a Cartagena a retomar sus irregularidades

El subintendente Álvaro Galvis Acevedo, señalado por otros uniformados de la Policía, de ofrecer traslados y de sobornar a comerciantes en Cartagena por evitar que sus contenedores, con mercancía importada, termine en poder de las autoridades o entidades como la DIAN.

El subintendente Álvaro Galvis Acevedo, nombrado como agente encubierto por el fiscal Andrés Marín, señalado por otros uniformados de la Policía, de ofrecer traslados y de sobornar a comerciantes en Cartagena por evitar que sus contenedores, con mercancía importada, termine en poder de las autoridades o entidades como la DIAN.

El testigo ‘doble’:

Testimonio de una oficial asegura que el llamado ‘agente encubierto estrella’ habría vuelto a Cartagena a retomar sus irregularidades

Nuevos testimonios y documentos revelan que el subintendente Álvaro Galvis Acevedo, señalado como agente encubierto, habría regresado a Cartagena ofreciendo traslados, sobornos y presumiendo conexiones en las más altas esferas del poder. El expediente apunta a un posible doble rol: infiltrado de la institucionalidad, pieza clave dentro de redes criminales y señalado por comerciantes de ser un ‘extorsionador’.

Redacción Investigativa

Sábado, 18 de abril de 2026

El nombre de Álvaro Galvis Acevedo vuelve a sacudir los pasillos de la Policía Fiscal y Aduanera (POLFA). Esta vez, no solo por su pasado con muchas dudas como agente encubierto, sino por su presunto regreso a Cartagena de visita, donde —según testimonios— habría retomado prácticas irregulares con una audacia alarmante.

De acuerdo con una declaración conocida por este medio, una oficial, jefe de la POLFA en ese puerto, alertó que el subintendente visitó la unidad ofreciendo traslados a uniformados, asegurando tener influencia directa en los altos mandos. No se trataba de simples comentarios: también habría insinuado la posibilidad de sobornos y favores dentro de la institución.

Una fuente de alto nivel, que hizo parte de la cúpula institucional, reveló que desde hace al menos tres años existían informes de contrainteligencia que advertían sobre el crecimiento patrimonial injustificado de Galvis.

Las cifras eran alarmantes: un capital que superaría los 20.000 millones de pesos, imposible de justificar con su salario como subintendente. Propiedades en Barranquilla, Cartagena y Cúcuta, formaban parte del mapa de sus supuestos bienes.

“Desde la misma POLFA nos decían que era agente encubierto, pero con antecedentes de corrupción. Que investigaba, pero también trabajaba para redes criminales”, relató la fuente.

La pregunta es inevitable: ¿Por qué no se actuó?

La respuesta apunta directamente a la Fiscalía. Según el testimonio del alto oficial de la Policía, el fiscal Andrés Marín Rodríguez lo convirtió en agente encubierto, lo que habría blindado cualquier intento interno de investigación o sanción en su contra. Se convirtió en una especie de ‘policía con blindaje institucional’.

Cabe recordar que el fiscal Andrés Marín fue apartado de la investigación que adelantaba por orden directa de la fiscal general Luz Adriana Camargo. La decisión obedeció a una serie de cuestionamientos internos relacionados con presuntas filtraciones de información reservada, demoras en el avance del proceso y dudas sobre la conducta de su principal informante, el agente encubierto Álvaro Galvis, señalado de posibles vínculos con redes al margen de la ley.

Actualmente, el fiscal Marín es objeto de una indagación disciplinaria al interior de la Fiscalía por el presunto delito de revelación de información protegida bajo reserva.

Por su parte, Marín ha defendido su actuación en distintos escenarios públicos, asegurando que su salida de la investigación respondería a un supuesto “complot de desprestigio” en su contra, motivado —según él— por haber dejado al descubierto redes de corrupción que involucrarían a funcionarios de alto nivel dentro del Estado.

Un “espía” bajo sospecha

El expediente en poder de la Fiscalía dibuja un perfil inquietante: un agente infiltrado en redes de contrabando que, según múltiples versiones, terminó operando en ambos bandos. Su postura como protegido le permitió asegurar y darle legalidad a su poder económico.

Su misión era clara: desmantelar estructuras criminales conocidas como los “zares del contrabando”. Sin embargo, tras casi tres años, no logró resultados significativos. Solo en 2023, cuando comenzaron a conocerse sus presuntas irregularidades, contrainteligencia había empezado a recopilar pruebas en su contra y, en su afán de evitar sanciones en su contra  buscó la cobertura del fiscal Marín convirtiéndose en informante encubierto.

Las acusaciones son graves: ofrecimiento de dinero a uniformados para facilitar operaciones ilegales, cobro de cuotas a comerciantes y transportadores, reportes irregulares de movimientos de dinero, los informes que dan cuenta de sus apodos de alias del ‘El Señor de los Cielos’ o ‘alias Pablito’  (por su estilo de vida ostentoso con vehículos blindados y escoltas).

Uno de los elementos más delicados del caso es la presunta utilización de contactos de alto nivel para generar temor e influencia.

Según testigos, Galvis mencionaba vínculos con el Ministerio de Defensa, la Fiscalía, la DIAN e incluso la dirección de la Policía. También presumía cercanía con figuras como el exministro Iván Velásquez y el director de la UNP, Augusto Rodríguez.

Incluso llegó a mostrar fotografías con el abogado Daniel Prado Albarracín, cercano al Gobierno de Gustavo Petro y es el actual embajador de Colombia en Bélgica, como prueba de su supuesta influencia. La imagen fue publicada por este medio en un reportaje anterior. Se trata de una fotografía en un hotel de Cartagena en dónde, al parecer, habían estado compartiendo.

Pantallazo de noticia anterior publicada por EL HOME NOTICIAS.

Pantallazo de noticia anterior publicada por EL HOME NOTICIAS.

Sin embargo, fuentes consultadas advierten que muchos de estos vínculos podrían haber sido utilizados sin sustento real, como una estrategia de intimidación a sus compañeros dentro de la institución.

En cuanto al expediente, el mayor Peter Steven Nocua Henao, una de las piezas centrales del caso, entregó a la Fiscalía un testimonio que compromete seriamente a Galvis y ofrece una alerta ante la disposición de recursos económicos del ya cuestionado agente protegido.

Según su relato, el subintendente estaba involucrado en presuntas extorsiones a comerciantes en Cartagena y en el cobro de millonarias sumas para permitir el ingreso de mercancía de contrabando por el puerto.

Uno de los episodios más reveladores ocurrió en un hotel de la ciudad, donde un implicado en la red aseguró que le estaban cobrando hasta 155 millones de pesos por liberar un contenedor, señalando directamente a Galvis como responsable. Esto hace parte del mismo expediente.

¿Qué dice la contrainteligencia?

Las investigaciones también siguen la pista de un patrimonio de Galvis que creció de manera acelerada desde 2018, antes incluso de su designación como agente encubierto.

Registros mercantiles lo vinculan con varias empresas, incluyendo comercializadoras de carne, productos del mar, calzado y actividades ganaderas.

En sus propias palabras —según testigos—, aseguraba haber ingresado a la Policía siendo ya un hombre pudiente, que desde antes manejaba un buen capital proveniente de la cría y comercialización de ganado.

Sin embargo, esa versión fue desmentida por el dirigente gremial José Félix Lafaurie, quien negó cualquier vínculo del subintendente con el gremio. Este testimonio del presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos (FEDEGAN) fue revelado por este medio en un anterior informe periodístico.

Esta es la opinión del presidente ejecutivo de FEDEGAN, José Félix Lafaurie Rivera, respecto a lo dicho por el ‘agente encubierto de la POLFA.

“Más grave aún, lo denuncié en su momento al presidente Duque, donde estaba el Fiscal, el director de la POLFA, el director de la Unidad de Lavado de Activos. Vaya usted este agente encubierto, debe estar vinculado con los 6 millones de animales (ingresados ilegalmente) que vengo denunciando, por escrito, a lo largo de más de cinco años sin que nadie le haya prestado atención a este hecho”, respondió el presidente de FEDEGAN.

En una pieza publicitaria de una de sus empresas, el acaudalado agente encubierto reconoce que la entidad que respalda sus operaciones de exportación de carne —con la cual, según afirma, mantiene una alianza estratégica— es una compañía registrada como FRICAN, una procesadora de productos cárnicos con cuatro plantas en el país.

El mensaje acompaña una imagen en la que agradece la visita a su establecimiento, Novicarnes de la Región, del viceministro de Relaciones Exteriores del Perú, Félix Ricardo Américo Antonio Denegri Boza, cuya presencia —según destaca— resulta clave para el crecimiento de su firma exportadora.

  • Surge entonces un interrogante clave: la imagen está fechada el 11 de noviembre de 2022, momento en el que Galvis ya se presentaba como un próspero empresario, pese a desempeñarse simultáneamente como miembro de la Policía Fiscal y Aduanera (POLFA) en Cartagena. ¿Cómo logró, en esas condiciones, gestionar la visita a su empresa exportadora de carnes de un alto funcionario del gobierno de Pedro Castillo, quien se desplazó hasta Cúcuta, Norte de Santander?

El subintendente Álvaro Galvis Acevedo y el embajador de Perú, Félix Ricardo Américo Antonio Denegri Boza

El subintendente Álvaro Galvis Acevedo junto al viceministro de Relaciones Exteriores del Perú, Félix Ricardo Américo Antonio Denegri Boza, cuando el alto funcionario peruano visitó una de las empresas del policía empresario. Esto fue en Cúcuta, Norte de Santander. Ocurre un año antes de ser protegido como agente encubierto y durante el gobierno del presidente Pedro Castillo.

Uno de los puntos más controvertidos del caso es la presunta protección institucional, de haber frenado las investigaciones disciplinarias que venía adelantando la Inspección General, con base en informes y solicitudes de traslados firmadas por dos, entonces, directores de la POLFA.

De acuerdo con las pesquisas, Galvis habría sido incluido en programas de protección de testigos y habría recibido medidas que retrasaron su captura, pese a las denuncias internas y los testimonios en su contra, que por escrito ya habían emitido policías de Cartagena.

“Decía que ningún jefe podía sacarlo de la POLFA”, relató el mayor Nocua, quien también aseguró que el suboficial mencionaba compromisos con altos funcionarios que le garantizaban permanencia en la unidad.

Es más, este oficial (exjefe de la unidad policial en Cartagena) también contó a la Fiscalía que Galvis cubrió sus primeros gastos de estadía en la ciudad, hasta pagó los cánones de un costoso arriendo, sin aún ser un agente encubierto.

“Me traslado a vivir al edificio Bambú 320 ubicado en el barrio Manga en Cartagena, en el piso 16 (…) el cual es pagado, hasta el 14 de diciembre por el subintendente Álvaro Galvis (…) a quien le llega la desvinculación de la POLFA a través de una resolución del Ministerio de Defensa. Él, llega hasta mí oficina, porque como jefe de la división POLFA sería el encargado de notificarle el traslado o finalización de la función pública. Ese día me dice que tenía el poder y las influencias para que lo vuelvan a nombrar”, confesó el mayor Nocua Henao, otro de los agentes encubiertos en la misma investigación en la que se encuentra inmerso el policía Galvis.

¿Qué dicen las investigaciones?

Actualmente, Álvaro Galvis Acevedo se encuentra bajo investigación formal por parte de la Fiscalía y unidades anticorrupción de la Policía. Aún continúa vinculado con la Policía y con medidas de protección,

El material probatorio incluye grabaciones, testimonios y documentos que podrían configurar uno de los casos más delicados de infiltración criminal y de corrupción al interior de la Policía.

En el expediente fue consignado el testimonio de uno de los involucrados en el caso que asegura cuál sería el actuar en Cartagena del agente Galvis:

«Aproximadamente el 12 de septiembre de este año el subintendente Álvaro Galvis me reporta que había detenido un contenedor con mercancía de contrabando y que ya lo tenía en las instalaciones de la UT Logística de Parquiamérica (ubicado en la zona industrial de Mamonal), que es la bodega que contrata la DIAN para las inspecciones y aprehensiones (…) Me indica que ese contenedor es manejado por una señora que trae mercancía de contrabando y que él lo había detenido con el fin, palabras textuales, de poder apretar a esa señora”, detalló un policía de la POLFA llamado a ser testigo.

EL HOME NOTICIAS conoció, además, nuevas piezas que apuntarían a un posible “montaje” dentro de la misma institución, en el que un oficial de la DIJIN habría sido presionado para modificar informes de inteligencia.

El caso Galvis no solo pone en entredicho la figura del agente encubierto, sino que abre un interrogante más profundo: ¿Hasta qué punto las redes criminales han logrado infiltrarse en las estructuras encargadas de combatirlas? ¿Qué tan creíbles pueden ser los elementos aportados por un testigo protegido que actuaba (según los testimonios en poder  de la Fiscalía) priorizando sus intereses personales?

Espere: este domingo daremos a conocer la segunda parte del informe que prometimos a nuestros lectores, relacionados con la contrainteligencia y la elaboración de montajes en la Policía. Daremos a conocer el testimonio de una patrullera que fue enviada a la cárcel por negarse a ser un agente encubierto para descalificar a sus propios compañeros y de infiltrar a un supuesto narcotraficante, siendo que no había sido preparada para la inteligencia. La manera como esta uniformada fue víctima, entonces, de acoso por sus mandos y compañeros.

Redacción Investigativa

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Leonidas Medina Jiménez
Leonidas Medina Jiménez
Editor general

1 Comment

  1. Graves denuncias que exigen claridad y resultados. Si se confirman, evidencian fallas profundas en los controles institucionales y la urgente necesidad de investigar con rigor, garantizar transparencia y sancionar a los responsables. Más aún, tratándose de una publicación de este medio, cuya seriedad y dirección son prenda de garantía ante la opinión pública.

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