La ética es ser derecho
Opinión
Sábado, 16 de mayo de 2026

Por: Rodrigo Zalabata Vega
Abogado y escritor colombiano
Si para conocer sus obligaciones de derecho y sus deberes éticos un ciudadano cualquiera tiene que acudir a un abogado, está condenado a ser gobernado por el chamán jurídico de la tribu. Dado el caso, entre todos actuarían como una manada detrás de su macho alfa, tal cual la convoca para su elección como presidente el candidato Abelardo de la Espriella, quien se proclama “el tigre”, un animal que caza y come solo a los otros animales que salen en desbandada.
Si preocupado por ello ese ciudadano X, neófito, se preguntara, motu proprio, por el derecho y la ética, a lo que tiene y debe obedecer, con seguridad llegaría a la misma noción natural que acoge las dos palabras: rectitud. Lo cual definiría de manera más acertada como deber actuar, de hecho, que el comportamiento en derecho que asumiría, en autos, un abogado X, aquel que se supone conoce el significado filosófico que distingue y diferencia a ambas palabras.
La diferencia se suscitó en medio de una entrevista en el canal Caracol, al candidato presidencial Abelardo de la Espriella, a quien la periodista María Lucía Fernández “Malú” le recordaba la célebre sentencia que había proferido en cierta ocasión, con la solemnidad de docto jurídico que suele proferir en el epicentro de sus shows mediáticos: “La ética no tiene no tiene nada que ver con el derecho”.
Aquella pregunta, que era su misma frase, despertó una respuesta animadvertida del candidato, en la que la acusaba, palabras más o menos, de venenosa, desinformada e ignorante y por ende atrevida, justamente por no ser abogada; que de serlo entendería lo que significa su frase y por no serlo debió averiguar lo que preguntaba sin conocimiento de causa. A renglón seguido le explica uno y otro concepto con un bulto que resume en cada mano: “la ética es un conjunto de normas que regula la vida personal; y el derecho es un conjunto de normas que regula la vida en sociedad; …uno es la ética y otro es el derecho”. En esa instancia le reclamaba de manera incuestionable que no quiso decir lo que dijo.
La cuestión es, ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario, tal como lo diría el genial Cantinflas. En ningún contexto es cierto el texto que afirma “La ética no tiene no tiene nada que ver con el derecho”, salvo haberse expresado como un profeta de la Biblia. La ética y el derecho se fundamentan en el mismo contenido y abrevan en la misma fuente: la moral de los pueblos. Pero se diferencian en el ámbito de la organización de una sociedad en que se da el suceso al que se aplican.
La ética, como disciplina filosófica, estudia la validez de los preceptos morales que desarrolla una sociedad para su autorregulación, en lo atinente al comportamiento personal de sus gentes. Y sobre ello se informa el derecho, para establecer, en la misma perspectiva, el marco de referencia constitucional y legal dentro del cual coincide con la ética en cuanto al alcance y límite de la conducta humana que se define obligatoria en virtud de la ley del Estado.
En derecho, toda su esencia es moral. A ello estará atenta la ética, como disciplina filosófica, con su mirada crítica, revisando siempre que las normas legales en verdad representan el bien común de la sociedad, y que no sea la misma ley la que quebrante los principios morales en que se fundamenta. Lo que De la Espriella trata de explicar y alcanza a enredar es que a las personas se les juzga por lo que la ley contempla como reprochable, no por lo que el juzgador considere, subjetivo, como inmoral o sin ética. Pero eso no significa que el derecho no tenga que ver con la ética, todas las leyes son su objetivo, porque determina, previamente, lo que una sociedad considera bueno o malo para sí.
En consecuencia, tampoco es cierto, como pugna el abogado en vía gubernativa, que “la ética es un conjunto de normas que regula la vida personal; y el derecho es un conjunto de normas que regula la vida en sociedad; …uno es la ética y otro es el derecho”. Tanto la ética como el derecho regulan la vida en sociedad y por lo mismo regulan la vida personal. La ética, sin ser un conjunto de normas, decanta, con su estudio, los preceptos morales que va generando una sociedad al quehacer de sus costumbres. Aunque se permita, por profesión, establecer sus propios códigos éticos, que se conforman en normas. El derecho, si bien es un conjunto de normas se basa en la ética preceptiva, pero cuenta con el poder de la ley para hacerse obligatorio. En suma, la ética se hace ser en el derecho; siendo entrambas, en el fondo, dos formas distintas del mismo contenido moral.
El hecho de que el derecho y la ética dimanen de la misma fuente axiológica lo corrobora el principio jurídico: “La ignorancia de la ley no es excusa”; porque la ley presume que todos los ciudadanos deben actuar centrados en el conocimiento de los preceptos morales que nos permiten tener la confianza de vivir en sociedad.
Así, cuando un profesional del derecho descalifica e insulta, prevalido de tener el conocimiento, con su misma materia gris corre el riesgo de escupir para arriba.
Ahora se sigue, a un mal abogado le sienta bien el derecho y no la ética, porque con él sólo tendrá que responder por lo que la ley le demande, como su cliente, de acuerdo con la verdad verificable acogida al debido proceso. Mientras que ante el juzgamiento ético de la sociedad le será más difícil prosperar, así pueda llamarla a engaños por argucias argumentativas de contumaz abogado; no obstante, en segunda instancia el tribunal superior de la historia suele ser implacable.
Pero como ya nos tiene acostumbrados, si el candidato Abelardo hoy dice una cosa y después dice otra que resulta ser lo contrario, mañana más tarde –pueda ser no sea demasiado tarde– el abogado De la Espriella puede convencernos de que no es cierto, como lo afirmó, que “La ética no tiene no tiene nada que ver con el derecho” sino que “El derecho no tiene nada que ver con la ética”.
Columnista invitado por el HOME NOTICIAS
Rodrigo Zalabata Vega
E–mail: rodrigozalabata@gmail.com
La piedra en el zapato de Dios, columna de opinión del abogado y escritor Rodrigo Zalabata Vega