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22 julio, 2026
Del Palacio de Miraflores a una corte de Manhattan: así fue la llegada de Nicolás Maduro a su tercera audiencia en Nueva York
Custodiado por un fuerte dispositivo de seguridad, vestido con uniforme de prisión y bajo la mirada de periodistas y agentes federales, el exmandatario venezolano compareció durante apenas 13 minutos ante la justicia estadounidense.
Redacción Internacional
Miércoles, 22 de julio de 2026
Las puertas de la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York se abrieron este miércoles bajo estrictas medidas de seguridad. Afuera, agentes federales vigilaban cada acceso al edificio judicial ubicado en el corazón de Manhattan. Adentro, periodistas, funcionarios y abogados aguardaban la llegada de uno de los personajes más controvertidos de la política latinoamericana de las últimas décadas: Nicolás Maduro.
Poco después, el exmandatario venezolano ingresó a la sala escoltado por agentes de seguridad que lo trasladaron desde el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, la prisión federal donde permanece recluido desde comienzos de año.
La escena contrastaba con las imágenes que durante años recorrieron el continente desde el Palacio de Miraflores. Ya no había tarimas, cadenas de radio y televisión ni guardias de honor. En su lugar, un uniforme penitenciario color caqui, zapatillas deportivas y el silencio propio de una sala judicial estadounidense.
Maduro apareció sin esposas visibles en las manos. Su actitud fue serena y reservada. Al ingresar, dirigió breves saludos a sus abogados y a algunas de las personas presentes antes de ocupar su lugar junto a la defensa.
A su lado se encontraba su esposa, Cilia Flores, quien también compareció ante el tribunal en una audiencia que se desarrolló con rapidez y sin sobresaltos.
Los reporteros presentes observaron a una pareja mucho más delgada que en sus últimas apariciones públicas. Sin declaraciones ni gestos prolongados, ambos permanecieron atentos a las intervenciones del juez federal Alvin Hellerstein, encargado de conducir el proceso.
La diligencia duró apenas 13 minutos, tiempo suficiente para que la justicia estadounidense fijara uno de los hitos más importantes del caso: el juicio por cargos relacionados con narcoterrorismo comenzará el 1 de junio de 2027.
Concluida la audiencia, el movimiento alrededor del tribunal volvió a intensificarse. Afuera esperaba un amplio dispositivo de seguridad. Una caravana compuesta por más de diez vehículos policiales fue desplegada para trasladar nuevamente a Maduro y Flores hacia Brooklyn.
Los automóviles abandonaron rápidamente el sector, atravesando las calles de Nueva York bajo custodia permanente, mientras periodistas y curiosos intentaban obtener una última imagen de la pareja antes de su regreso al centro de reclusión.
La escena dejó una imagen difícil de ignorar para la historia política de América Latina: un hombre que durante más de una década ocupó el poder en Venezuela ingresando a una corte federal estadounidense vestido con uniforme de prisión, a la espera de un juicio que podría marcar un precedente sin comparación reciente en la región.
Por ahora, la batalla judicial continúa. El próximo capítulo se escribirá en noviembre, cuando la defensa intente convencer al tribunal de que Maduro conserva inmunidad por su antigua condición de jefe de Estado. Entretanto, el reloj ya comenzó a correr hacia el 1 de junio de 2027, fecha en la que el exgobernante venezolano deberá enfrentar el juicio más trascendental de su vida política.
Redacción Internacional