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5 julio, 2026
El sueño de la sexta estrella se desvanece: Brasil se derrumba entre lágrimas y se va del Mundial
La pentacampeona del mundo desperdició innumerables oportunidades, sucumbió ante la contundencia de Erling Haaland y quedó eliminada en los octavos de final del Mundial 2026. El gol de Neymar, ya en el tiempo de descuento, solo sirvió para sellar una amarga despedida que profundiza la histórica sequía de títulos de la Canarinha.
Redacción Deportes
Domingo, 5 de julio de 2026
El fútbol volvió a mostrar su rostro más cruel para Brasil. La selección que durante décadas ha sido sinónimo de magia, talento y gloria mundialista vio apagarse una vez más el sueño de conquistar la anhelada sexta estrella. La derrota 2-1 frente a Noruega, en los octavos de final del Mundial de 2026, dejó al gigante sudamericano fuera de la competición y sumió a millones de aficionados en una nueva noche de tristeza.
El marcador no reflejó lo que ocurrió durante buena parte del compromiso disputado en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Brasil dominó largos pasajes del encuentro, generó las ocasiones más claras y encontró una y otra vez el camino hacia el arco rival, pero la falta de eficacia terminó convirtiéndose en su peor enemigo.
El arquero noruego Ørjan Nyland fue el gran responsable de mantener con vida a su selección. Sus intervenciones frustraron los intentos de Vinícius Júnior, Gabriel Martinelli, Endrick y Bruno Guimarães, quien además desperdició un penalti en la primera mitad, una oportunidad que pudo cambiar el rumbo de la historia.
Mientras la Canarinha acumulaba ocasiones desperdiciadas, Noruega esperaba con paciencia el momento indicado para golpear. Y cuando apareció Erling Haaland, el desenlace quedó prácticamente escrito.
El delantero del Manchester City, silencioso durante gran parte del compromiso, demostró por qué es uno de los atacantes más temidos del fútbol mundial. A once minutos del final rompió el equilibrio con un impecable cabezazo y, poco después, sentenció el encuentro con un potente remate desde fuera del área que silenció a la multitud brasileña.
El ingreso de Neymar despertó la ilusión de una reacción heroica, pero el descuento llegó demasiado tarde. El experimentado atacante convirtió un penalti en el tiempo de reposición, cuando el reloj ya consumía las últimas esperanzas de una selección que nunca dejó de luchar, pero que volvió a pagar muy caro cada oportunidad desperdiciada.
La eliminación representa un duro golpe para el nuevo proceso encabezado por Carlo Ancelotti. En su primer gran torneo al frente de la selección brasileña, el técnico italiano no logró superar lo conseguido por Tite en las dos últimas Copas del Mundo, donde Brasil alcanzó los cuartos de final.
Más allá del resultado, la derrota prolonga una espera que comienza a convertirse en una pesada carga para el país que más veces ha levantado la Copa del Mundo. Desde el título conquistado en 2002, la Canarinha ha visto cómo generación tras generación de extraordinarios futbolistas ha regresado a casa con las manos vacías.
En contraste, Noruega escribió una de las páginas más importantes de su historia futbolística. Liderados por un implacable Haaland y respaldados por la sobresaliente actuación de Nyland, los escandinavos avanzaron por primera vez a los cuartos de final de un Mundial, donde enfrentarán al vencedor del duelo entre Inglaterra y México.
Mientras Noruega celebra una clasificación histórica, Brasil inicia un nuevo camino de reflexión. Una nación acostumbrada a convertir el fútbol en alegría deberá convivir, una vez más, con el dolor de una ilusión rota. Porque en el país donde el balón suele regalar sonrisas, esta vez solo quedaron el silencio, las lágrimas y la incertidumbre sobre cuándo volverá a llegar el día en que la Canarinha recupere su lugar en la cima del fútbol mundial.
Redacción Deportes