De La Espriella pone en marcha su apuesta en los barrios: más de 500.000 pequeños negocios en el Plan Tenderos
10 agosto, 2026Angie Dayana, la joven barranquillera que desapareció tras el terremoto en Pereira
11 agosto, 2026
De la humillación a la tarima presidencial: don Luis Yagüé, el panelero del Caquetá que convirtió el rechazo en una gran oportunidad
Luis Felipe Yagüé, de 74 años, pasó de recorrer las calles de Florencia vendiendo panela a convertirse en uno de los rostros más recordados de la posesión de Abelardo De La Espriella. Ahora es el primer beneficiario de la Ruta Milagro, programa con el que el nuevo Gobierno busca transformar pequeños emprendimientos en negocios con mayores oportunidades.
Redacción EL HOME NOTICIAS
Lunes, 10 de agosto de 2026
Hay historias que comienzan con una puerta cerrada y terminan abriendo muchas otras.
La de Luis Felipe Yagüé Cotazo, un vendedor de panela de 74 años oriundo de Florencia, Caquetá, es una de ellas.
Hace apenas unas semanas, don Luis recorría las calles de su ciudad con sus productos, como lo había hecho durante años, buscando clientes y llevando a los hogares panela, miel, huevos y otros alimentos provenientes del campo.
Un video cambió su vida
En las imágenes, un cliente, quien fue identificado como un profesor universitario, le manifestó que dejaría de comprarle después de conocer su decisión de votar por Abelardo De La Espriella. El episodio rápidamente se convirtió en noticia nacional y generó una enorme ola de solidaridad alrededor del comerciante.
Lo que parecía ser un golpe contra su dignidad de vendedor puerta a puerta terminó convirtiéndose, paradójicamente, en el comienzo de una historia completamente diferente.
Del silencio en una calle de Florencia a los reflectores del poder
Don Luis no respondió con insultos ni entró en una confrontación. Su imagen, permaneciendo en silencio mientras escuchaba al hombre que le anunciaba que no volvería a comprarle, fue suficiente para que miles de colombianos conocieran su historia.
La reacción ciudadana fue inmediata. Personas de distintas regiones comenzaron a buscar sus productos y a manifestarle su respaldo. El episodio también llegó hasta el entonces presidente electo Abelardo De La Espriella, quien decidió convertir la historia del humilde comerciante en un símbolo de su discurso de respaldo a quienes trabajan por cuenta propia. Primero llegó la invitación a la posesión presidencial.
Después, una promesa mucho más grande: hacer de su caso el punto de partida de una estrategia nacional para apoyar a emprendedores y pequeños empresarios.
Así nació la Ruta Milagro
El programa fue presentado como una estrategia de acompañamiento integral para fortalecer pequeños negocios. Don Luis fue escogido como su primer beneficiario y tendrá un proceso de acompañamiento durante 120 días, que contempla diagnóstico, implementación de mejoras, búsqueda de nuevos mercados, oportunidades de financiación y seguimiento.
Y llegó el día que parecía imposible
El pasado 7 de agosto, la historia dio otro giro. El hombre que hasta hacía poco era conocido únicamente en algunos barrios de Florencia terminó convertido en uno de los protagonistas de las imágenes de la posesión presidencial de Abelardo De La Espriella. De vendedor ambulante de panela pasó a estar en la tarima presidencial, compartiendo escenario con las autoridades y delegaciones invitadas a la ceremonia.
La escena tenía una enorme carga simbólica: un hombre humilde del Caquetá, que había sido rechazado por una diferencia política, ahora era recibido públicamente con honores por el nuevo mandatario.
La invitación había sido anunciada semanas antes por De La Espriella, quien incluso dispuso que don Luis recibiera un traje para asistir a la ceremonia.
No fue simplemente un cambio de vestuario.
Fue el contraste entre dos momentos de una misma historia.
En uno, don Luis aparecía solo, con sus productos en la mano, tratando de ganarse el sustento diario. En el otro, estaba frente a millones de colombianos como invitado especial del nuevo presidente de la República.
La panela como punto de partida para un sueño empresarial
Pero detrás de las fotografías y de la popularidad hay algo mucho más importante: la posibilidad de que don Luis deje de ser solamente un vendedor ambulante y pueda convertirse en un empresario rural. Ese es precisamente el desafío que plantea la Ruta Milagro.
El acompañamiento anunciado busca fortalecer sus capacidades administrativas, productivas y comerciales, ayudarlo a mejorar sus procesos, conectarlo con nuevos mercados y explorar alternativas de financiación.
La apuesta es que la experiencia no termine en una fotografía presidencial, sino que pueda traducirse en un negocio más organizado, sostenible y rentable. Y que la panela producida y comercializada desde el Caquetá pueda llegar mucho más lejos.
El Gobierno ha planteado que el caso de don Luis sea el primero de una estrategia que posteriormente pueda extenderse a otros emprendedores y pequeños empresarios colombianos.
Una segunda oportunidad para empezar de nuevo
Don Luis regresó a su tierra convertido en un personaje que difícilmente volverá a pasar inadvertido.
Ya no es solamente aquel hombre que recorría Florencia ofreciendo panela de puerta en puerta.
Ahora su nombre está asociado a una historia de perseverancia, solidaridad y transformación.
Su caso también deja una reflexión que va más allá de la política: millones de colombianos construyen su sustento diariamente desde pequeños negocios, emprendimientos familiares y actividades informales que muchas veces comienzan con muy poco.
La diferencia puede estar en encontrar una oportunidad para crecer.
Y eso es precisamente lo que ahora tiene frente a sí el comerciante caqueteño.
Del rechazo al reconocimiento
La historia de Luis Felipe Yagüé todavía no termina. El verdadero éxito de esta transformación no estará en la cantidad de cámaras que lo rodearon durante la posesión presidencial, ni en la cantidad de entrevistas que conceda, ni siquiera en la fama que alcanzó después de aquel video.
Estará en saber cómo será el crecimiento de su negocio y su condición de líder de los pequeños comerciantes en su región.
Si podrá vender más.
Si podrá llegar a nuevos mercados.
Si otros campesinos podrán beneficiarse de su actividad.
Y, sobre todo, se sabrá si sus caminatas por las calles de Florencia puede convertirse en el punto de partida de una empresa panelera próspera nacida en el Caquetá.
Porque la historia de don Luis parece haber cambiado de capítulo.
El hombre que un día salió a vender panela y terminó siendo rechazado por pensar diferente, ahora regresa a su tierra con una oportunidad que hace pocas semanas parecía imposible: convertir su pequeño negocio en un proyecto empresarial y demostrar que, a veces, una historia que comienza con una humillación puede terminar convirtiéndose en una historia de dignidad, trabajo y superación.
Y quizás esa sea la verdadera apuesta de la Ruta Milagro: que don Luis no sea solamente el hombre de la fotografía que le dio la vuelta al país, sino el primer ejemplo de que un pequeño productor colombiano también puede soñar en grande.
Redacción EL HOME NOTICIAS