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31 julio, 2026
Violencia sin ley en la Universidad Nacional: tres estudiantes fueron apuñalados dentro del campus y uno lucha por su vida
El ataque, perpetrado por un grupo de los llamados “capuchos”, abre el análisis de la creciente inseguridad en la principal universidad pública del país. Las víctimas denuncian hostigamientos previos y cuestionan la falta de medidas eficaces para frenar la violencia.
Redacción Justicia
Viernes, 31 de julio de 2026
La Universidad Nacional de Colombia, principal institución pública de educación superior del país, vuelve a estar en el centro de la polémica tras un grave episodio de violencia que dejó tres estudiantes heridos con arma blanca, uno de ellos en delicado estado de salud.
El ataque, ocurrido la noche del miércoles dentro de la sede Bogotá, reaviva las críticas por la incapacidad de las autoridades universitarias para contener la presencia de grupos violentos que, desde hace años, operan en el campus bajo el anonimato de los encapuchados.
Los hechos ocurrieron en plena Ciudad Universitaria y quedaron registrados en varios videos que hoy hacen parte del material de investigación. En las imágenes se observa a un grupo de personas con el rostro cubierto persiguiendo y atacando con armas cortopunzantes a un representante estudiantil dentro de una de las edificaciones de la universidad.
La gravedad del episodio quedó evidenciada cuando uno de los jóvenes tuvo que ser trasladado de urgencia a un centro asistencial, donde permanece bajo observación médica debido a la severidad de las heridas.
«Mi chaqueta me salvó la vida»
Kevin Arrigui, uno de los estudiantes lesionados, relató que la agresión comenzó cuando intentó retirar una pancarta instalada durante una manifestación. Según su versión, varios encapuchados lo rodearon y comenzaron a atacarlo con cuchillos.
El joven aseguró que una chaqueta de cuero que llevaba puesta evitó consecuencias fatales.
«Me protegió de ocho puñaladas», relató.
A pesar de ello, sufrió heridas en un brazo y una pierna, lesiones que quedaron registradas en la historia clínica.
Denuncias de hostigamiento antes del ataque
Más allá del violento episodio, Arrigui sostiene que las agresiones no fueron un hecho aislado, sino el desenlace de un ambiente de intimidación que, según afirma, viene soportando desde hace semanas.
El estudiante, oriundo del municipio de Gigante, Huila, denunció haber sido objeto de burlas y señalamientos por su origen campesino.
«Se burlan de nosotros porque venimos de una vereda», manifestó al explicar que los ataques comenzaron con videos y comentarios despectivos difundidos entre algunos integrantes de la comunidad universitaria.
También afirmó que dos semanas antes ya había sido agredido físicamente cerca de la Rectoría, cuando intentó dialogar con directivos de Sintraunal tras sentirse señalado por diferentes sectores dentro del campus.
Según su relato, durante ese encuentro uno de los dirigentes sindicales le arrebató el teléfono celular y posteriormente le propinó un golpe en medio de una discusión. Estas afirmaciones corresponden a la versión del estudiante y deberán ser verificadas por las autoridades competentes dentro de las investigaciones.
La Universidad rechaza los hechos, pero las críticas persisten
Tras el ataque, la Rectoría emitió un comunicado en el que rechazó categóricamente los hechos de violencia y aseguró haber activado los protocolos institucionales de atención a las víctimas.
La Universidad informó que preservó los elementos probatorios y que colabora con las autoridades judiciales para identificar y judicializar a los responsables.
Por su parte, el rector José Ismael Peña Reyes confirmó que tres estudiantes resultaron lesionados y reiteró que la violencia «no puede permitirse, venga de donde venga».
Asimismo, hizo un llamado a toda la comunidad universitaria para rechazar cualquier forma de agresión dentro del campus y pidió que las investigaciones avancen hasta esclarecer plenamente lo ocurrido.
Una crisis de seguridad que vuelve a quedar al descubierto
Aunque las directivas insisten en que la violencia es incompatible con los principios de la institución, este nuevo ataque vuelve a poner sobre la mesa una realidad que desde hace años genera preocupación: la reiterada presencia de grupos encapuchados que protagonizan enfrentamientos, actos de intimidación y agresiones dentro de la Universidad Nacional sin que existan resultados contundentes para desarticular estas prácticas.
El hecho de que un estudiante haya estado a pocos centímetros de perder la vida dentro de una institución dedicada al conocimiento ha despertado nuevas voces que reclaman medidas efectivas para garantizar la seguridad de los más de 56.000 estudiantes, miles de docentes y trabajadores que diariamente ingresan al campus.
Mientras avanzan las investigaciones para identificar a los responsables, la comunidad académica enfrenta nuevamente una pregunta que se repite tras cada episodio de violencia: ¿hasta cuándo la Universidad Nacional seguirá siendo escenario de ataques perpetrados por grupos violentos que actúan con el rostro cubierto y sin consecuencias visibles?
Redacción Justicia