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19 julio, 2026

Que el ruido no gobierne a Colombia: columna de opinión de Luís Alonso Colmenares Rodríguez.

columna para EL HOME NOTICIAS de Luís Alonso Colmenares Rodríguez

La transición presidencial entre Gustavo Petro y Abelardo de la Espriella se desarrolla en medio de un intenso clima de controversia política. En su columna para EL HOME NOTICIAS, el veedor ciudadano Luís Alonso Colmenares Rodríguez plantea un llamado a que el debate institucional no desplace las verdaderas prioridades nacionales ni las soluciones que esperan los colombianos.

Que el ruido no gobierne a Colombia

Opinión

Martes, 21 de julio de 2026

Por:  Luís Alonso Colmenares Rodríguez

Contador Público de Universidad Central

Colombia inicia nuevo período presidencial en medio de grandes expectativas. Cada transición democrática representa una oportunidad para corregir errores, fortalecer las instituciones y avanzar en soluciones para los problemas que afectan a la gente. Por ello resulta inevitable preguntarse cuáles serán las prioridades que marcarán el rumbo del país durante los próximos cuatro años.

La inquietud aparece porque, incluso antes de la posesión presidencial, el debate público se ha concentrado en controversias políticas que ocupan titulares y dominan las redes sociales. Se discute el lugar de la ceremonia de posesión, mecanismos de empalme, discusiones sobre instituciones derivadas del Acuerdo de Paz y nuevos debates sobre la autonomía de los poderes públicos.

Todas esas discusiones son legítimas dentro de una democracia. El debate fortalece las instituciones cuando se desarrolla con respeto y dentro del marco constitucional. Sin embargo, también vale la pena preguntarse si una agenda pública dominada por discusiones permanentes puede terminar desplazando las soluciones que esperan los colombianos.

Gobernar significa establecer prioridades. Ningún gobierno dispone de recursos ilimitados. Cada decisión exige concentrar esfuerzos, coordinar entidades, asignar presupuestos y administrar cuidadosamente el capital político. Cuando la agenda termina absorbida por debates permanentes innecesarios, disminuye la atención sobre los problemas estructurales.

La ciudadanía observa desde el primer día cuáles son las prioridades de un gobierno. Los primeros mensajes y decisiones forman la percepción sobre el rumbo de la administración. Las discusiones simbólicas nunca deben opacar las necesidades más urgentes de la población.

Los desafíos nacionales exigen la máxima concentración institucional. Será necesario adoptar decisiones tributarias y presupuestales, modernizar el Estado, fortalecer la seguridad y la justicia, promover el crecimiento económico y generar empleo formal. También siguen pendientes retos en salud, educación, infraestructura, reducción de la pobreza y presencia estatal en las regiones.

Ninguno de esos objetivos se alcanza mediante discusiones interminables. Todos requieren estudios técnicos, planeación, diálogo político, construcción de consensos, recursos suficientes y una gestión pública eficiente. Gobernar supone convertir las promesas en resultados.

Después de cuatro años de alta polarización, muchos ciudadanos manifiestan un evidente cansancio frente a la confrontación permanente. El país necesita recuperar espacios para el acuerdo, la deliberación responsable y el trabajo institucional. La democracia consiste en administrar las diferencias sin convertir cada debate en una crisis política.

El verdadero liderazgo se mide por la capacidad de resolver problemas, construir consensos y entregar resultados verificables. Los gobiernos son recordados por las obras, las reformas y las oportunidades que generan para la población.

Todo gobierno elegido democráticamente merece respeto institucional. Esa legitimidad debe ir acompañada de un compromiso con la Constitución, el diálogo democrático y el respeto por la independencia de las instituciones.

Ojalá el Gobierno, el Congreso, las altas cortes, los organismos de control, los medios de comunicación y la ciudadanía contribuyan a construir una conversación pública donde las prioridades nacionales ocupen el primer lugar. Colombia necesita menos ruido político y más esfuerzo para resolver los problemas reales de la gente. Al final, el mayor legado de cualquier gobierno serán las soluciones que deje para mejorar la vida de los colombianos.

PUNTOAPARTE. Contra casi todos los pronósticos, Honorio Henríquez derrotó a Alfredo Deluque y conquistó la Presidencia del Senado. El mensaje es inequívoco: las mayorías de De La Espriella no son automáticas ni permanentes. Al final, el tigre tendrá que entenderse con las abejas; hay que conversar.

Y como dijo el filósofo de La Junta: «Se las dejo ahí…»

Columnista invitado por el HOME NOTICIAS

Luís Alonso Colmenares Rodríguez

 @LColmenaresR

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Leonidas Medina Jiménez
Leonidas Medina Jiménez
Editor general

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